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Los veteranos doblegan al líder con un gran fútbol

Los veteranos doblegan al líder con un gran fútbol

  CFA Espluguenc  5-3 Gavà
El pasado sábado a las 15:30 Antonio Morilla, entrenador de fútbol con apellido de pueblo oscense pero sevillano de pura cepa, mentalidad y hasta cuerpo de futbolista todavía, líder, jefe, padre y amigo arengaba a sus jugadores a ser ellos mismos, a jugar sin pensar en el rival y a repetir lo de las últimas semanas. No importaba el rival. El rival, bueno, muy bueno, mientras tanto se ejercitaba ya sobre el tapete verde ante lo inminente del partido sabatino, como queriendo tomar las medidas a modo de como lo hacen los púgiles al ring de combate. No era un buen contendiente a la vista de su tarjeta de credenciales: campeón de la máxima categoría de veteranos durante las dos últimas temporadas y líder del actual torneo; tres derrotas durante la 2015/2016, dos en la 2016/2017 y otras dos en la actual; 346 goles marcados en éstas últimas dos temporadas y media. No está mal haber perdido 7 veces en casi tres años y marcar en ese tiempo la cifra de goles para lo que otros necesitan el triple de años. Las estadísticas decían que era difícil que perdieran este partido, ¿porqué iban a perderlo, con éstos números?
Fernando Fortanete, curiosamente también con apellido maño, delegado, jefe, también líder, también padre de todos y también amigo del alma, esta vez no metía prisa: ocurrían cosas distintas en el vestuario azulón: foto previa, preámbulo de foto posterior con celebración, aunque a esas alturas ni el jefe Morilla, ni el jefe Fernando, ni los jugadores sabían que 90 minutos más tarde estarían bailando allí mismo tras ‘cascarle’ cinco a un equipo bueno, muy bueno.
A los 10 minutos de partido era el capitán del Gavá quien, sobre el campo ya, azuzaba a sus compañeros a despertar. Sí, el partido había comenzado a las 16:00 y eran las 16:10. El Gavá aún no había franqueado la línea de mediocampo, no había ganado un balón dividido y no controlaba las acometidas locales; no combinaba, no tenía el balón, no desbordaba; no podía.
22 almas, 11 dentro y 11 al otro lado de la línea de banda, con la sangre hirviendo por entrar sumaban esfuerzos. Eran 22 contra 11 y quizás esa era la clave. Ya lo había dicho Morilla a las 15:30 mientras el Gavá calentaba sobre el tapete verde: ‘Todos somos igual de importantes’. Todos lo fueron.
Dos goles antes del descanso, pero otros casi 3 más habían devuelto a la realidad a un Gavá con uniforme venido a nada y juego llevado a la nada también. Quizás la camiseta, ese segundo traje verde fosfórito que los románticos de fútbol tanto detestan. La misma camiseta que llevaron cuando en un torneo allá por junio pasado el Espluguenc ya les había endosado cuatro goles para llevarse la Copa. Quizás la camiseta. No se sabe.
Descanso, confabulación para seguir igual, cambios que mantenían el ritmo de partido, jugadores hambrientos que entraban en el campo, Espluguenc ambicioso y Gavá sorprendido. Y más goles. Hasta 5. Uno tras otro, con ritmo escrupulosamente matemático. Y más jugadores de los del otro lado de la línea que entraban y hacía al Espluguenc más fuerte. Y más dinámico. Y más intenso. Y más peligroso. Y más grande. Y los 11 que antes estaban dentro, ahora fuera, con la sangre hirviendo. Pidiendo más goles. Disfrutando de ellos. Y de sus compañeros.
Mientras, un Gavá orgulloso; vapuleado; deportivo; bueno, muy bueno; bien tratado por el colegiado… Un Gavá ganador que, como todos los ganadores cuando no ganan, acepta el no ganar pero no la catástrofe. Y dos goles postreros para cambiar el titular de esta crónica, para evitar la palabra goleada, para embellecer su concurso, sus cifras y su dignidad. 5-3. Su grandeza.
Final: partido grande, partido deportivo, partido táctico y partido inmortalizado en foto de familia. Esa foto iniciada a las 15:30 que nadie esperaba completar con su otra mitad hora y media después. Ahora ira ya asociada para siempre al recuerdo de que esos 22 de campo que jugaron juntos contra 11 más los dos jefes, líderes, padres y amigos, derrotaron a un equipo bueno, muy bueno.
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