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Sublime victoria en el 96′ ante el líder

Sublime victoria en el 96′ ante el líder

Los veteranos rompen la imbatibilidad del Líder
CFA Espluguenc 2-1 Juventud 25 de septiembre
Minuto 96. La montonera de jugadores azules en el corner del bar, el corner siempre preferido en todos los campos por todos los equipos, evidencia sin duda que los canones del fútbol nunca superarán a la retórica de sus protagonistas. Delirante y hasta sublime podría decirse, pero real.
Ya es mala suerte que el día que te visita el líder, un líder de los de verdad, de los que no pierden, tengas que superar también el narcisismo de un árbitro desubicado, descadaro, y más cosas, todas las que queramos menos árbitro… O menos buen árbitro.
Pero el sábado por la tarde, horario de siempre del fútbol de veteranos, el Esplu estaba impregnado de ese don incalificable que aflora solo en las tardes que a la postre adquieren tintes inolvidables, y su talento recurrente se disfrazó en varias formas para llevar al equipo cerca de la excelencia, la primera de ellas para superar al caprichoso colegiado y reponerse de un penalty incalificable que encaminaba el juego a lo establecido: el líder supera al que no es líder… Las siguientes en forma de repaso táctico al banquillo rival, en forma de postes salvadores, de jugadores transformados en cosacos, en corricolaris, en matadores, en sufridores, en amigos y, en consecuencia, en goles, en esos -esta vez dos- que destrozan los canones esos de toda la vida que toda la vida quisieron hacer creer que un líder que no pierde nunca dificilmente perderá alguna vez. Pero… la retórica, el entusiasmo, el esfuerzo conducen a la montonera en el corner del bar… Rompe los canones y convierte en infructuosos los argumentos del líder, que sí, está visto, podía perder y perdió…
Los detalles, que hoy parecen nimios, dejan a un Juventud 25 de Septiembre sorprendido y superado en la primera mitad por un Espluguenc ambicioso y multiplicado por mil, para llegar al descanso con un 1-1 suficiente para trazar la trayectoria a seguir por unos y otros en la segunda parte de un encuentro más jugado imposible. Gran líder ante gran trabajo en la reanudación y un 1-1 perpetuo hasta el 96. Y después la montonera. Defender a un líder que no gana pero que quiere ganar no es fácil pero defenderlo y además querer ganar es aún más difícil. Pero posible por la retórica. Y real por el gol aunque fuese en el 96 para compensar el tiempo perdido reclamado por el líder al árbitro desubicado. Y  después de la montonera el delirio y la satisfacción.
Y la constatación de que, de vez en cuando, los canones del fútbol seguirán siendo superados, aunque sea solo de vez en cuando, por la retórica de sus protagonistas.
La